Enraizar esquejes de San Pedro (Trichocereus spp.)

Para enraizar un esqueje de San Pedro lo cortamos en trozos  de unos 8cm y preparamos un sustrato mineral. Para este artículo se ha empleado un sustrato con perlita y arena de sílice.

Después de cortar el San Pedro lo dejamos en un sitio seco y a la sombra hasta que cicatrice completamente. Una vez cicatrizado lo ponemos sobre esta mezcla de sustrato en una maceta con temperatura entre 22 y 30ºC, introduciendo unos 3cm del cactus y humedeciendo el sustrato a partir de los 14 días y en muy poca cantidad. Es conveniente desenterrar periódicamente para comprobar que no se ha podrido.

Eventualmente encontraremos que el cactus ha sacado raíces. Uno de los síntomas de que ha conseguido enraizar es que aparezcan zonas verdes más claras que son indicios de que el cactus está creciendo.

San Pedro enraizado

Una vez enraizado preparamos un sustrato para este cactus. A diferencia del Peyote, los Trichocereus agradecen materia orgánica en el sustrato. En este caso usamos Biobizz Cocomix mezclado al sustrato anterior de enraizamiento:

Sustrato para San Pedro

Lo plantamos de la misma forma que lo enraizamos y regamos (en este caso se ha usado Biobizz rootjuice aunque no es necesario). Es importante mantenerlo por encima de unos 22ºC para facilitar el crecimiento.

San Pedro plantado

A partir de una semana aproximadamente el cactus empieza a brotar:

San Pedro brotando

 

 

 

Preparación del San Pedro

El cactus San Pedros ha ganado considerable fama en los últimos cinco años tras numerosas crónicas que lo describen como alucinógeno, como rico en mescalina, y disponible en la mayoría de viveros. Conocido en botánica como Trichocereus pachanoi, es nativo de los Andes de Perú y Ecuador. A diferencia del pequeño peyote, el San Pedro es grande y tiene varias ramas. En su medio natural suele alcanzar 10 ó 15 pies de altura.

Su contenido en mescalina es menor que el del peyote (0,3-1,2%), pero debido a su gran tamaño y a su rápido crecimiento puede convertirse en una fuente de este alcaloide más económica. Una sola planta puede producir con facilidad varias libras de mescalina pura en la extracción. También contiene tiramina, hordenina, 3-metoxitiramina, anhalaninina, anhalonidina, 3,4-dimetoxifenetilamina, 3,4-dimetoxi-4-hidroxi-B-fenetilamina, y 3,5-dimetoxi-4-hidroxi-B-fenetilamina. Algunos de estos alcaloides son conocidos simpatomiméticos; otros no tienen efectos aparentes al ser ingeridos. Sin embargo, en combinación con mescalina y otros componentes activos, puede generarse una influencia sinérgica entre ellos y una sutil alteración de los aspectos cualitativos de la experiencia. Existe la posibilidad de que algunos componentes de la planta que actúan cono suaves inhibidores de la MAO conviertan a una persona en vulnerable a las aminas que normalmente son metabolizadas antes de que hagan efecto.

Los efectos del San Pedro son, en muchos aspectos, más placenteros que los de peyote. Para empezar, su sabor es sólo ligeramente amargo y es menos probable que provoque la náusea inicial. Cuando arraiga, la experiencia psicotrópica es menos abrumadora, más tranquila y no tan física como la de peyote.

El San Pedro puede ser comido fresco o seco, y consumido en cualquiera de las maneras descritas para el peyote. Los cortes de San Pedro vendidos en Estados Unidos son por lo general de unos tres pies de largo y cuatro pulgadas de diámetro. Con una pieza de 4-8 pulgadas de largo se conseguirá normalmente el efecto deseado. Las espinas y la piel deben ser retiradas; pero ésta última no se debe tirar. El tejido verde cercano a la piel contiene una alta concentración de mescalina. Algunas personas la mastican hasta extraer todos los jugos; si no quieres hacer esto, puedes hervirla en agua durante varias horas para hacer un té fuerte. El corazón leñoso del cactus no se come; pero sí lo que hay alrededor, como si fuera una mazorca de maíz. No tiene mucho contenido de alcaloides, pero puede ser estrujado y hervido como un té para obtener los pocos que contenga.

Para secar el San Pedro, corta el cactus en rebanadas (estrellas) de ½ pulgada de espesor y sécalas totalmente bajo el sol o en un horno a 250º F. Se deben quitar las espinas antes de secarse o antes de mascarlo; también hay que tener cuidado con las astillas del corazón de madera.

Para hacer un té está con San Pedro fresco, éste debe ser cortado en rodajas, picado o aplastado antes de hervirlo.

Se trata de un cactus resistente que soporta los climas fríos. En los Andes crece a 9000 pies sobre el nivel del mar, y se encuentra más frecuentemente en las laderas occidentales. El suelo de esta región es muy rico en humus y varios minerales, lo que contribuye a la producción de mescalina y otros alcaloides.

Algunos cactus se parecen mucho al San Pedro, incluso han confundido a botánicos expertos. Cuando Turner y Heyman descubrieron en 1960 que el San Pedro contiene mescalina, erróneamente identificaron la planta como Opunita cylindrica. Algunas especies sudamericanas de Trichocereus también contienen mescalina con alcaloides relacionados; éstas incluyen: T.bridgesii, T.macrogonus, T.terscheckii, y T.werdermannianus.

Se sabe que su empleo en rituales es anterior al 1000 a.C. Incluso hoy en día es utilizado por los curanderos del norte de Perú, que preparan a partir de él una bebida llamada cimora; la toman en un marco ceremonial para diagnosticar las bases espirituales o del subconsciente de las enfermedades.

Fuente: http://www.lycaeum.org/~sputnik/Drugs/Mescaline/CactusGuide.html#SEC1

Versos Achuma

Estos versos (Achuma y otros poemas, en prensa) describen el encuentro con el San Pedro y las experiencias que condujeron a la presente investigación. El poema narra el brindis sacramental con la planta, la partida en busca del “mensaje” de la cordillera, la “visión felínica” y la “visión rapaz” propiciadas por la achuma, el “descubrimiento” de la cosmogonía andina y la peregrinación al centro ceremonial de Chavín de Huántar.

Fueron extraídos de http://www.cybertesis.edu.pe/sisbib/2006/feldman_dl/pdf/feldman_dl-TH.back.2.pdf

ACHUMA

Bebemos la savia del desierto
brindis ancestral ¡achuma!

Subimos por los ríos secos.

Dejamos atrás montañas
de lenguaje envasado y consumido.

Apurados de un atónito sigilo
hacemos vagar la extraviada
infinitud de los cerros.

Caminamos hacia la extensión
del silencio sin límites.

Caminamos hacia adentro
de la noche, hacia adentro
del desierto, hacia dentro
del lenguaje, hacia adentro
vamos a buscar el centro.

Silencios aclarados por la luna.

Vamos a recuperar la palabra
en el centro de la noche
en el centro del desierto.

Vamos a buscar el centro.

Luna llena, espejo del cazador:
refleja los sentidos en la imagen presa.

En el río, vemos al puma sediento
salpicarse de imágenes
y vestirse de rugidos.

Los sentidos se deshacen
en sensación felínica.

Felino al acecho ¡ah! ¡chuma!
de todo lo que pasa fuera y dentro
¡ah! ¡chuma! baño vaporoso
de inextricables manchas.

Los cerros son el perfil
de la palabra ¡achuma!
arco estirado, contorno
del lomo del puma.

Ilustración

Ascensión rapaz a lo más alto
donde vuela la visión del cóndor.

Nuestros ojos ven
el nevado: roca de agua.

El río: zigzag entre cerros
pendiente de la creación
escala de fluidos estelares
raíz de la geometría andina.

El canto rodado:
desprendimiento de roca
pulido por el fluir constante,
mensaje de la cordillera
concentrado en piedra.

El ave que más alto vuela
es la que mejor ve.

El cóndor mira de arriba
el movimiento de la creación.

Sobre la divisoria de aguas
domina la costa y la selva,
captura la simetría dual
de la cordillera blanca y negra.

El ave se hace rapaz
tomando el agua más alta,
mirar de arriba
hace a la visión rapaz.

Ilustración

De improviso estamos en el centro.

De improviso nos descubre el centro
en el cruce de los cuatro caminos.

El centro de la noche en el centro
de los Andes, el centro del silencio
en el centro del desierto, más allá…
en el cruce de los cuatro caminos.

En el cruce de los cuatro caminos
hacemos el fuego del centro:
mensaje que alimenta el viento.

¡Achuma! ¡achuma!
resuena el eco por los cerros
y los animales paran las orejas
¡achuma!¡achuma!
saltamos sobre el fuego
en el cruce de los cuatro vientos.

Caminamos bajo la cruz del sur:
reflejo de pasos en confluencia.

El fuego hace al paso ritual.

Cenizas marcan la huella
de los centros quemados

¡achuma! eco de valle en valle
hasta el valle de Chavín de Huántar.

Gran Lanzón del Templo Viejo:
centro de piedra tallada,
raíz de la religión andina
en piedra y en pié.

El ojo de Chavín recorrió América
sentado en los cuatro vientos.

Confluir en el centro
es descubrir América.

Ilustración

Hombre, animal y planta:
imágenes que concentran
los símbolos del ritual.

El hombre confluye con la planta
y caza los sentidos en símbolos.

Ojo, oreja, nariz de felino
y pelos de serpiente:
vista, oído, olfato y tacto
de cazadores cazados.

Mente y cuerpo de perfil:
sentidos en movimiento.

Una mano agarra la planta
y la otra caza.

Tomar la planta y cazar los símbolos:
dos pasos en confluencia
hacia el centro.

Ilustración

El cacto de los cuatro vientos
es fundamento sólido:
planta tallada en piedra
hace tres milenios.

Lo que el ancestro veía
es lo que nuestros ojos ven.

Desentrañar la religión andina
es ir tras las huellas del ritual:
tomar la planta como el ancestro
y confluir en el centro,
leer la talla con la planta en la mano
y escribir lo tallado en piedra.

Falso Peyote

Durante muchos años hemos conocido los efectos psicoactivos del Peyote y San Pedro, pero más recientemente podemos encontrar en literatura sobre drogas numerosas referencias a otros cactus de los que se cree tienen propiedades alucinógenas.

  • Dolichothele (Dolichothele sp.)
  • Doñana (Coryphantha macromeris)
  • Peyotillo (Pelecyphora aselliformis)
  • Sunami (Ariocarpus fissuratus)
  • Tsuwiri (Ariocarpus retusus)

Los tarahumares y otras tribus de México central utilizan varios tipos de cactus como sustitutos del peyote; muchos de ellos están siendo investigados por sus alcaloides y su actividad psicofarmacológica. El estudio de sus efectos ha sufrido un gran retraso debido a que casi todos los experimentos se han llevado a cabo con animales de laboratorio en lugar de humanos. En algunos de estos cactus se ha hallado mescalina y otros alcaloides relacionados, con conocidas propiedades simpatomiméticas. Es necesaria una investigación mucho más profunda sobre estas plantas y su actividad; en cualquier caso, intentaremos poner al día al lector sobre lo que de ellos se conoce.

Otros cactus han sido utilizados por los tarahumares como sustitutos del peyote; entre estos están los Obregonia denegrii, Aztekium ritterii, Astrophytum asterias, A. capricorne, A. myriostigma (sombrero de fraile), y Solisia pectinata. También consumen un cactus que al que llaman Mulato (Mammillaria micromeris) del que afirman prolonga la vida, proporciona velocidad a los corredores, y clarifica la visión para revelaciones místicas. Otro cactus utilizado de manera similar es la Rosapara (Epitheliantha micromeris), que muchos botánicos consideran de la misma especie que el Mulato, pero en una etapa vegetativa posterior. El gran cactus Pachycereus pecten-aboriginum, conocido a nivel local como Cawe, ha sido utilizado ocasionalmente como narcótico.

Algunos estudios han revelado la presencia de alcaloides en casi todas las especies de las que hemos hablado, pero no de mescalina o macromerina.

Muchos tienen propiedades psicofarmacológicas, pero no pueden comparase a las de estos dos; además, las cantidades suelen ser insignificantes. Por ejemplo, las especies de Obregonia denegrii contienen un 0,003% de tiramina, un 0,002% de hordenina, y un 0,002% de N-metiltiramina. Todos son conocidos simpatomiméticos, pero los porcentajes son demasiado pequeños para ser tenidos en cuenta. En los últimos años, varias publicaciones han mencionado el uso sacramental de estos cactus; como resultado, miles de personas han adquirido estas plantas a distribuidores de cactus y los han comido, normalmente con resultados decepcionantes (y, a veces, nauseabundos). Desgraciadamente, muchos de estos cactus son muy raros; y si mucha gente los destroza para experimentar, pueden llegar a estar en peligro de extinción.

Fuente: http://www.lycaeum.org/~sputnik/Drugs/Mescaline/CactusGuide.html#SEC1

Cultivo de Trichocereus

Los parámetros de crecimiento del Trichocereus Pachanoi (San Pedro) y Trichocereus Peruvianus (Antorcha Peruana) son los mismos. Se diferencian de la mayoría de cactus columnares en su rápido crecimiento, y les gusta una mezcla rica de nutrientes en el suelo y riegos más frecuentes que la mayoría de los cactus. Son bastante duros, y crecerán bien en un amplio rango de condiciones (he visto muchos ejemplares grandes y vigorosos desatendidos en céspedes con riego automático). Sin embargo, para maximizar la velocidad de crecimiento debemos imitar su hábitat natural en la medida de lo posible.

Estos cactus crecen naturalmente en las laderas occidentales de los Andes Peruanos, donde el suelo es muy rico en humus y minerales y la lluvia no es muy escasa, y la exposición al sol y al aire es máxima. Describiré las condiciones ideales de crecimiento (recopilado de la experiencia personal, libros y del consejo de una persona que cultiva varias docenas de ellos). Sin embargo, esas condiciones también producen cactus con bajo contenido en mescalina. Los alcaloides en estos cactus aparentemente son un mecanismo de defensa contra invasores, y aumentan en condiciones de estrés… especialmente cuando los cactus se riegan con menos agua de la que necesitan. Esto produce una respuesta muy gradual, el contenido de mescalina puede tardar una o más temporadas de crecimiento en incrementarse desde que se les empieza a privar de agua. Por tanto una estrategia puede ser comprarlos al tamaño deseado y hacerlos pasar sed durante una temporada completa de crecimiento antes de la cosecha. Si empleamos esta estrategia, las siguientes condiciones ideales de cultivo no deberían ser aplicadas porque contribuyen a que disminuya su potencia.
Para crecimiento ideal, he encontrado que las siguientes variables son importantes:

Luz

Una de las variables más importantes. El crecimiento de estos cactus ocurre principalmente durante los meses más luminosos del verano. En lugares donde hay dias de sol intenso durante pocos meses los cactus no crecerán rápidamente. El crecimiento es ampliamente potenciado utilizando lámparas de crecimiento de alta intensidad como las empleadas en el cultivo de la marihuana, aunque el gasto que producen estas bombillas es muy alto. Además, como estos cactus llegan a ser muy altos hay que tener cuidado de no quemar la parte superior de las plantas. Para que la iluminación sea idónea hay que iluminar los cactus desde todos los lados. Cuando damos escasez de riegos para incrementar la potencia, estos cactus deben ser situados en un lugar donde reciban menos exposición lumínica, con sombra parcial. Si la luz es demasiado brillante para máxima potencia (pero no para máximo crecimiento) el cactus se volverá de un color verdoso claro. Esta respuesta ocurre después de unas pocas semanas, así que se debe ajustar la luz para alcanzar un color verde más oscuro.

Tierra

El cactus debe ser plantado en un suelo muy poroso. Una mezcla típica de tierra para cactus funciona bien, pero puede mejorarse añadiendo piedra pómez. Mientras más poroso sea el suelo con mayor frecuencia habrá que regar el cactus y menor será el peligro de que se pudran las raices y otros problemas de regar demasiado. Sin embargo, la mezcla de tierra deberá ser bastante rica. Yo use tres partes de mezcla de tierra alta en piedra pómez y lo mezclo con una parte de compost de bosque. Además uso bastante fertilizante de plantas. Los cactus pueden dañarse por un alto contenido de nitrógeno, así que asegúrate de usar un fertilizante con poco Nitrógeno. Mira la etiqueta, hay tres dígitos (tipo 10-7-12) y el primero es el contenido en Nitrógeno. Utiliza fertilizante con la proporción más baja de nitrógeno con respecto a los otros dos (P y K). Hay fertilizantes especiales para cactus, yo uso uno llamado “Cactus Juice” que tiene una proporción 1-7-6, además de calcio que es un nutriente extra para el cactus. Alimento mis cactus a la disolución recomendada por el fabricante aproximadamente una vez a la semana. No empieces este tratamiento inmediatamente después del trasplante, deja que las raices se establezcan antes. Cuando queremos aumentar la potencia del cactus fertilizar no es necesario ya que el cactus no recibirá agua.

Macetas

Las raices de estos cactus tienden a crecer de forma lateral así que debemos utilizar macetas anchas. Las macetas profundas y estrechas provocan problemas de crecimiento. Las macetas de barro son necesarias para un drenaje en condiciones. Las macetas de barro grandes es preferible a plantar directamente en el suelo para controlar con más precisión el regado, drenaje y fertilización. Sin embargo, si intentamos aumentar la potencia, podemos colocar los cactus en macetas pequeñas ya que no nos interesa conseguir buenas condiciones de crecimiento. En cualquier caso, transplantar el cactus no debe tomarse a la ligera ya que estresa el sistema de raices y daña el cactus. Es mejor elegir una maceta adecuada y dejarlo crecer ahí.

Riego

Cuando el cactus está en pleno crecimiento debe ser regado con bastante frecuencia. Una forma de saber cuando necesitan agua es cuando debajo de la superficie del suelo no hay humedad. Esto dependerá de muchos otros factores. En el caso de un cactus con muy buen drenaje, suelo rico en piedra pómez, plantado en una maceta de barro recibiendo luz solar completa durante todo el dia en una localización bien ventilada y calurosa, el cactus puede ser regado plenamente cada cuatro dias. Si se fertiliza con esta frecuencia, la concentración de fertilizante debe ser reducida a la mitad. Una forma de comprobar la humedad del suelo es insertar un pequeño palo de secoya en el suelo. Si al sacarlo tiene adheridas partículas de arena, el suelo está suficientemente húmedo y no necesita ser regado. Durante los mess de ibernación de los meses de invierno los cactus deben ser regados con mucha menos frecuencia, quizás una vez al mes o así. Esto estimulará el crecimiento de raices y se traducirá en un crecimiento más rápido durante la temporada calurosa. Como mencionamos anteriormente, cuando queremos incrementar la potencia, el cactus no debe ser regado para nada durante la época de crecimineto, y debe ser situado en un lugar con menos exposición a la luz y sombra parcial.

Dopaje

Adam Gottlieb, en su libro “Peyote and Other Psychoactive Cacti” dice que el contenido de mescalina puede incrementarse inyectando dopamina o una mezcla de tirosina y dopa. El tratamiento debe ser hecho en cactus privados de agua, y se debe esperar sobre 4 semanas para cosechar (para dopamina, o seis semanas para tirosina y dopa). El libro recomienda una solución saturada de dopamina en base libre en una solución .05 N de HCl. Las instrucciones son inyectar en la base de la planta y repetir cada vez que crezca 3-4 pulgadas siguiendo un patrón en espiral. Personalmente no he probado esta técnica.

Referencias

  • Lamb, Egdar and Brian. Pocket Encyclopedia of Cacti in Colour. Blandford Press, 1981. ISBN 0-7137-11973.
  • Gottleib, Adam. Peyote And Other Psychoactive Cacti. Kistone Press, 1977. (A small pamphlet available in head shops.)
  • Fuente: Correo anónimo en alt.drugs. Visto en Erowid.